Voy a lanzar un bombazo sobre mi pasado, a riesgo de que no volvais a visitar este blog.
Día de confesiones.
1. Hace unos cuatro o cinco años, trabajé en un espectálulo para niños, que utilizaba animales, más concretamente perros y una paloma.
Se llamaban "Los Martini", y se dedicaban a ir de pueblo en pueblo, durante sus fiestas, para ofrecerle un show a los más pequeños. Tenían un guiñol, payasos, concursos de baile, un mago... necesitaban personal para cubrir el espectálulo, así que yo hacía de presentadora y al final salía a bailar disfrazada de Teletubbie...(sin comentarios). Era todo muy setentero, como de Fofito y Miliki.
También tenían un número en el que aparecían unos perros disfrazados de personajes famosos, de Jesulín, de Margarita Seisdedos (la madre de Tamara, ya veis), o de Mister T... en fin. Los pobres perros tenían que pasar el día entero en una minijaulas que iban apiladas en la furgoneta en la que íbamos a todos lados, y durante un rato, salir disfrazados al escenario, andando sobre sus dos patas traseras, manteniendo el equilibrio. Yo no he visto perros más buenos (bueno, sin contar a Lennon, nuestro perro, que es un prodigio de la naturaleza y que creemos que es inmortal, jajaja, en serio, tiene 17 años, es sordo, le han atropellado dos veces, ha tenido artrosis, problemas de próstata... y el tío lo supera todo y sigue siendo un buenazo...si fuera humano seguro que sería un viejo cascarrabias).
La paloma se usaba para el mago, que la hacía aparecer en un plato (¿Cómo puede caber una paloma en una bandeja con doble fondo?, era como si en lugar de huesos, sólo tuviera cartílagos).
Siempre me daban mucha pena estos animales, pero nunca reflexionaba sobre la importancia de su explotación. Es increíble cuando miro atrás y empiezo a recordar todo aquello...¡cuánto cambian las cosas! Ahora no sólo me negaría a trabajar con ellos, sino que haría lo posible para que entendieran que utilizar animales para dvertirse es inmoral y cruel.
(Quiero decir que a mi también me explotaban, el sueldo era una basura y las condiciones dejaban mucho que desear)
2. Me encantaba usar prendas de cuero. Bolsos, sandalias, chaquetas... era "la tonta del cuero" en serio. Es increíble la de cosas que salen al mercado hechas de pieles de animales muertos, que cosa más macabra, pienso ahora...¿Cómo es que antes el único dilema que me plantaba ante la compra de un bolso era su aspecto? Que frívola. Ahora me cuesta más encontrar estos artículos, pero me da igual...
3. Los caracoles.
En Andalucía es muy típico comer caracoles, y siempre mi abuela los ha cocinado. Cuando se meten en la olla, con agua, y esta empieza a calentarse, los caracoles intentan escapar trepando por las paredes de la olla, al notar que la temperatura sube y que van a cocerse. Es un momento realmente angustioso (alguna vez lo habeis visto?). Pues en muchas ocasiones yo me dedicaba a echarlos de nuevo al agua, en plan "¡eh! ¡No os escapeis!"(y esto hay que hacerlo siempre, no se trata de uno o dos caracoles aislados) Daba "penilla", pero ya sabeis "sólo son caracoles", un acto que antes me parecía una tontería, ahora lo veo como algo que sería incapaz de hacer.
No se me ocurren más "confesiones" ahora mismo, a parte de que comía carne a diario, claro, y de que he tenido muchas mascotas enjauladas, tipo hamsters y cosas así...
En fin, ese es mi pasado explotador y asesino. Supongo que todos lo tenemos, a no ser alguien haya tenido la suerte de criarse en un hogar ya concienciado, desde que era bebé, con los derechos de los animales.
Con esto quería hablar de que nunca es tarde para "cambiar el chip", y desmitificar la imagen de santos y arrogantes que se tiene de los veganos y los animalistas. No es algo con lo que se nace, es una cuestión de educación, conciencia y justicia. No somos mejores, simplemente hemos cambiado de actitud con respecto a otros seres, que están en una posición de inferioridad ante nosotros, ¿Por qué tenemos que perjudicarlos a sabiendas, si sabemos que tenemos opciones?
Para mí, dice mucho de tí que seas capaz de confesar tu pasado abiertamente.
Mi turno:
Todavía guardo un "trauma" de mi infancia por unas tortuguitas que tenía de pequeño, que desde luego manipulé como si fueran un juguete, cosa normal porque yo entonces era un niño y es la educación que había recibido. Lo que de veras me duele recordar es que en un momento dado enfermaron las dos a la vez, parecían no reaccionar a ningún estímulo, y acabaron en la basura sólo porque no sabíamos qué había que hacer con ellas, o si seguían vivas.
La verdad es que aún me duele cuando pienso que tal vez las tiramos vivas y tan sólo estaban hibernando (ignoro si las tortugas hibernan), o estaban enferemas y podían haberse recuperado. En todo caso, ya digo que sólo era un niño y no era responsable como lo soy ahora.
Sion embargo, es un dolor que continúa conmigo, y me vuelve siempre que veo unas tortugas pequeñas en alguna parte.
A parte deeso, creo que una vez de muy niño pisoteé unas babosas, solo porque me desagradaba su aspecto.
Otra vez dí una patada a una rata.
También he matado bastantes insectos en general.
Soy culpable de todo eso, además de comer animales, llevar su piel y participar en actos de explotación hacia ellos durante muchos años. Aprovecho para pedir perdón desde aquí a mis víctimas y perjudicados. Mea culpa por todo aquello. Antes no veía. Ahora, veo.
Por cierto, que mal se queda uno cuando recuerda todas las cosas en contra de los animales NH que ha hecho en su vida.
En fin...
Saludos veganos.
¿Confesiones de ex-especistas? Da para largo
De hecho no hay por que sentirse culpable. Otra cosa sería que sabiendo todo sigas igual.
Dios mío:
¡Libranos de los conversos!
amén!!
jajaja!
¡Vaya! ¡Cómo cambia la gente!
Oye, nadie ha comentado nada sobre mi careto de pequeña y mi flequillo desigual, aunque claro, sólo es gracioso para los que me conocen en persona, no? jajaja!
Voy a confesar.
Si, yo también era la tonta del cuero.
Como entonces era una hevy metalera, no me corté ni un pelo en comprarme una chupa de cuero, botas de cuero, incluso pantalones de cuero! (que hortera, jajaja).
El bolso también tenía que ser de cuero, pulseras, guantes.. incluso tuve unos guantes de cuero forrados por dentro de pelo de conejo, que aunque estos fueron heredados de mi abuela, los llevaba con mucha honra.
También un dia quise hacerme un disfraz de guerrera montaraz, tipo Señor de los Anillos, ya sabéis. Y tuve la intención de comprar pieles de conejo enteras para cubrirme los brazos. Al final no lo hice, pero no por compasión, precisamente, sino por otras causas. Cada piel solo valia un euro!
También he sido dueña de varios animales enjaulados, hamsters, pájaros, tortugas... siempre los he tratado muy bien, con mucho amor, eso si. Pero nunca sentí pena porque estuvieran enjaulados, sino que veía que estaban ahí muy tranquilitos. Realmente creía que para esos animales era una suerte que estuvieran en mis manos.
En fin.. qué bien que cambié el chip yo también.
Estoy muy feliz de haber comprendido qué es lo que necesitan los animales de verdad: una vida en completa libertad.